Como última película del mes del terror, escogí la primera película de vampiros grabada en color: “Horror of Dracula”, estrenada en 1958 y retitulada de esa manera para evitar confusiones con la versión de 1931. La película también marcó el comienzo de una serie de películas de terror protagonizadas por Christopher Lee como el conde Drácula, y por Peter Cushing como el doctor Van Helsing; ambos son tan perfectos y correctos en sus papeles que me hicieron desear por una dupla así en el cine actual.
La película se toma varias libertades en cuanto a la historia original, algo entendible si quieres hacer una versión que llame la atención; por ejemplo, Jonathan Harker (John Van Eyssen) viaja al castillo de Drácula para ayudarle con su biblioteca y no con la compra de ninguna propiedad. Su prometida no es Mina, sino que es Lucy (Carol Marsh), quien a su vez es hermana de Arthur Holmwood (Michael Gough). Drácula sólo tiene una novia vampiro en el castillo y no busca a Lucy por amor, sino que por venganza. Las diferencias no afectan en nada a la calidad de la película, ya que es una adaptación mucho más rápida y dinámica que otras; la música también es mucho más tétrica que otras bandas sonoras y la presencia tanto de Lee como de Cushing son impresionantes. Es menos sensual y misteriosa, pero creo que es porque su temática no va por ese lado; es una historia que se concentra más en la venganza y el horror que en un amor que supera siglos de distancia para luego encontrarse.
El terror de las películas antiguas nunca decepciona y “Horror of Dracula” no es la excepción.




