Día 337: Christiane F. (1981)

 


La vibra de Berlín en los ’70 y en los ’80 siempre me ha parecido una vibra oscura, fría y triste, muy Talcahuano, como diría una amiga. “Christiane F.” adopta muy bien esa vibra en su cinematografía, precisamente, porque la película se grabó durante aquellos años y porque muestra una realidad de la juventud de la época. Dirigida por Uli Edel, la película cuenta de la historia de Christiane (Natja Brunckhorst), una adolescente de trece años que se involucra en la escena de las drogas y la prostitución.

Christiane vive con su madre, tiene pocos amigos, ama a David Bowie y sueña con entrar a Sound, una disco en donde tocan toda la música que a ella le gusta, lo que me trajo recuerdos de mis deseos adolescentes de ir a Máscara o a Blondie. Cuando Christiane por consigue entrar a Sound, conoce a Detlev (Thomas Haustein), un adolescente que le presenta el uso de las drogas; Detlev también está metido en la prostitución y, es de esa manera, que consigue el dinero para seguir drogándose. Christiane se enamora de él y conoce la dura realidad de otros adolescentes como Detlev: adicciones, abuso, abandono e inseguridad.

Si “Christiane F.” es un relato crudo y realista es porque se basó en la autobiografía de Christiane Felscherinow, actriz y música alemana, y también porque las grabaciones se realizaron con actores inexpertos y las locaciones eran las verdaderas locaciones de la autobiografía: la disco y las estaciones de metro en donde se muestra a los adolescentes y adultos adictos eran reales, así como también los extras en aquellas locaciones. Es increíble que los protagonistas también hayan sido debutantes, porque todo lo que tuvieron que retratar es demasiado exigente incluso para actores con harta experiencia.

Lo mejor: el cameo de David Bowie; aunque sean unos tres minutos, su presencia es eterna.

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