No era la intención ver una película de Navidad justamente en Navidad, pero tampoco podía pasar otro año sin haber visto una película que debí haber visto en la infancia. Al ser una película tan conocida, pensé que sabía todo sobre “How the Grinch Stole Christmas”, pero varias partes de la trama se me hicieron una completamente novedad.
La película se basa en el clásico personaje del Grinch (Jim Carrey) y el cuento de cómo roba la Navidad, ya que él es una criatura que no soporta al pueblo de Whoville ni sus tradiciones debido a lo que le hicieron cuando era pequeño; no sabía que todo ese plan era parte de la venganza del Grinch, pero sí sabía que Cindy Lou Who (Taylor Momsen) ayuda a ablandar su frío corazón. Mientras Anthony Hopkins relata todo en verso, la película también se asegura de recordarnos que lo importante no son los regalos, ya que toda Whoville había caído en el consumismo extremo.
Mientras veía la película pensaba en esa frase de que el Grinch no odiaba la Navidad, sino que odiaba a las personas, pero me quedé con la impresión de que él también odiaba esta fecha. O quizás solo soy yo proyectando alguna cosa.
“Bruce Almighty” era una de las comedias de Jim Carrey que me faltaba por ver, pero también era una de las que menos me interesaba, a pesar de que estuviera dirigida por Tom Shadyac, quien también realizó dos de mis comedias favoritas de Jim Carrey, “Ace Ventura” y “Liar Liar”. Ambos se reunieron años después para esta película que, a pesar de tener sus momentos, no tiene la suficiente gracia como las demás.
“Bruce Almighty” cuenta la historia de Bruce Nolan (Jim Carrey), un ambicioso notero al que sólo envían a cubrir noticias extrañas o de poco interés, detalle que frustra a Bruce ya que quiere desesperadamente ser el nuevo conductor de noticias del canal. Bruce también está en una relación con la devota Gracie (Jennifer Aniston), personaje que, además de tener un trabajo, no tiene nada más que hacer que animar a su novio. Luego de un montón de cosas que no salen a su manera, Bruce se pone a cuestionar a Dios (Morgan Freeman) y es el mismo Dios quien lo desafía a hacer su trabajo si en verdad se cree mejor que él.
Lo mejor de la temática de “Bruce Almighty” es que hay demasiados guiños con los que hacer chistes, como responder plegarias en el correo electrónico, jugar con la sopa como si fuera el Mar Rojo, controlar el clima o arruinar la carrera de alguien más para mejorar la tuya, pero igual todo el humor físico y otras tallas no me parecieron tan buenas como en otras películas, aunque igual es muy divertido ver los comienzos de Steve Carell antes de The Office.