Día 139: Sinners (2025)

 

Me encantan esas leyendas urbanas sobre músicos o artistas que vendieron su alma al Diablo para conseguir el tan soñado éxito y que consiguieron engañar al mismísimo durante un tiempo; una de esas leyendas sirvió de inspiración para “Sinners”, la nueva película de Ryan Coogler. La historia de Robert Johnson cuenta que el músico, triste por no tener talento para su pasión, le vendió su alma al Diablo y logró convertirse en el mítico Rey del Delta Blues; su éxito fue gigante, pero su vida personal fue caótica y murió a los 27 años. Varias de sus letras hacían alusión a la muerte, a la magia negra y al más allá, por lo que el mito creció y creció.

Además de mezclar su trama con los inicios del blues y la batalla del bien y el mal dentro de la religión, “Sinners” también incluye otros temas como la brujería, el racismo y el vampirismo dentro del contexto de Jim Crow en el sur de Estados Unidos. Los protagonistas son Smoke y Stack Moore (Michael B.Jordan), gemelos que regresan a su pueblo natal para fundar un nuevo club nocturno; para eso, reclutan la ayuda de Grace Chow (Li Jun Li), Cornbread (Omar Miller), Delta Slim (Delroy Lindo) y de Annie (Wunmi Mosaku), la esposa de Smoke que practica el hoodoo. Además, los gemelos invitan a su primo Sammie (Miles Caton), quien sueña con convertirse en músico a pesar de los reproches del pastor de su padre.

Él le advierte que, si baila mucho tiempo con el Diablo, este lo seguirá hasta casa, lo cual se convierte en una especie de premonición cuando aparece Remmick (Jack O'Connell) en las afueras del club, pidiendo ser invitado a entrar. Remmick es un vampiro irlandés, interesante detalle que lo hace empatizar con la situación abusiva de la época o que puede ser un simple guiño a Bram Stoker; de todos modos, aquel detalle sólo aporta más a la genialidad de “Sinners”, ya que la mezcla de todos esos temas la convierte en una historia de terror y acción que no descansa nunca, además de un homenaje hermoso a la cultura afroamericana que la escena de la influencia musical en el bar retrata a la perfección; creo que no dejaré de pensar en esa escena en meses.

De hecho, no dejaré de pensar en toda la película en meses. La dirección de Ryan Coogler, la música de Ludwig Göransson y las actuaciones de todos los actores son perfectas, tan perfectas que “Sinners” es de esas películas que te recuerdan por qué te gusta tanto el cine.

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