El caso de Leopold y Loeb fue uno de los casos más perturbadores de los años ’20 en Estados Unidos; ambos secuestraron y asesinaron a un adolescente con el solo propósito de demostrar de que eran más inteligentes que los demás y que su intelecto les permitiría cometer el crimen perfecto. El caso fue tan controversial que inspiró películas como “Rope”, “Funny Games” o “Murder by Numbers”.
Richard Haywood (Ryan Gosling) y Justin Pendleton (Michael Pitt) son dos adolescentes que orquestan lo que ellos creen es el crimen perfecto; Richard es millonario y extrovertido, mientras que Justin es más intelectual e introvertido. Ambos fingen que apenas se conocen, pero llevaban meses planificando el secuestro y asesinato de una desconocida que escogieron al azar con tal de probar que podrían salirse con la suya y de que eran más inteligentes que la policía. Para su mala suerte, la investigadora del caso es Cassie Mayweather (Sandra Bullock), quien resulta ser mucho más inteligente e intuitiva que ambos adolescentes.
Ojalá la película hubiese desarrollado más a los personajes, porque los tres principales tenían trasfondos muy interesantes, sobre todo el personaje de Cassie, pero, ¿a quién engaño? Sólo la vi para saber si había química entre la ex pareja de Ryan Gosling y Sandra Bullock, y sí la había. Palpable.
Sally (Sandra Bullock) y Gillian (Nicole Kidman) son dos hermanas que quedaron huérfanas cuando apenas eran unas niñas debido a la maldición que rodea a todas las mujeres de la familia Owens: si te enamoras, debes ver morir a tu pareja, una maldición creada por una de sus antepasados con poderes mágicos. Por suerte, los poderes también fueron heredados y, cuando Sally y Gillian deben ir a vivir con sus tías, Sally crea un hechizo para no enamorarse nunca y, de esa manera, no terminar como su madre.
Gillian, en cambio, no aguanta las ganas de enamorarse. Ambas hermanas son muy distintas y, mientras Sally se queda viviendo con sus tías, Gillian sale a disfrutar de la vida. No culpo a Sally, porque la casa de las tías es soñada y tiene demasiadas vibras de Stevie Nicks, pero Gillian quiere nuevas experiencias. Esas experiencias, lamentablemente, incluyen a Jimmy (Goran Visnjic), un alcohólico abusivo, que llega a arruinar la vida del resto de las mujeres Owens.
Mientras veía “Practical Magic” no dejaba de pensar en las ganas de haber visto esta película en la adolescencia; la hubiese disfrutado tanto como la disfruté ahora de adulta, pero siento que es de esas películas que tienen que verse a esa edad tan formativa. Las vibras son perfectas, el pelo de Nicole Kidman es perfecto y ese final entre brujas, vecinas y un policía decente es adorable.