No es un secreto que no soporto Marvel, ni su industria ni su imagen, y sus películas se hacen cada vez más insoportables de ver, pero para “The Fantastic Four: First Steps” se consiguieron a cuatro actores que respeto y que admiro, por lo que asumí que el proyecto no debería ser tan malo después de todo.
Partiendo con un punto a favor, la película no sigue la ya trillada fórmula del nuevo héroe que descubre sus poderes y que luego tiene que enfrentar un dilema de responsabilidad versus amistad o responsabilidad versus interés romántico. “The Fantastic Four: First Steps” comienza cuatro años después de que el grupo de astronautas sufriera aquel accidente espacial que modificó su ADN y le diera superpoderes; Reed Richards (Pedro Pascal) se convirtió en el Señor Fantástico, Sue Storm (Vanessa Kirby) ahora es la Mujer Invisible, mientras que su hermano, Johnny (Joseph Quinn) pasó a ser la Antorcha Humana y Ben Grimm (Ebon Moss-Bachrach), la Mole.
El grupo se convierte en un fenómeno masivo, el mundo los ama y son declarados como los protectores de este planeta. Los dos problemas que ahora enfrentan es el nacimiento de Franklin (Ada Scott), el hijo de Reed y Sue, quien podría nacer también con poderes especiales, así como también la llegada de Galactus (Ralph Ineson) y de su heraldo, Silver Surfer (Julia Garner), quienes amenazan la seguridad de la Tierra. Galactus pide a Franklin a cambio de perdonarle la vida a este planeta, por lo que los Cuatro Fantásticos deben decidir entre la seguridad del pequeño bebé o la del resto del mundo.
Con una estética retro futurista y un montón de buenas actuaciones, “The Fantastic Four: First Steps” cumple con el propósito básico de Marvel, el cual es sólo entretener; la película es tan divertida, rápida y agradable a la vista que podemos pasar por alto detalles como un poco de mal CGI por aquí y por allá. La actuación de Pedro Pascal a ratos me recordaba a Joel Miller, enfrentado a una decisión parecida frente a la vida de Ellie, mientras que Vanessa Kirby demuestra que la maternidad no es una debilidad y que un personaje femenino no necesita ser definido por su sensibilidad. Joseph Quinn es el Johnny Storm ideal y no cae en la trama básica de hacer del personaje sólo una caricatura sexy o mujeriega; además, su pequeña trama de la traducción llegó a mi corazón lingüista nerd. Y Ebon Moss-Bachrach demuestra que es, literalmente, la roca de la familia, dispuesto siempre a ayudar, a apoyar y a reconfortar cuando se le necesita.
Salí gratamente sorprendida del cine y quiero aferrarme a esa sensación, porque, lamentablemente, a pesar de lo maravilloso que será volver a ver a Los Cuatro Fantásticos, en la próxima película aparecerán junto a un actor que no admiro y que no respeto. Manden paciencia.







