¿Qué sería más desesperante: no poder acordarse del nombre de una canción que tienes pegada en la cabeza o no poder confiar en el estafador que acaba de reclutarte afuera de una Esso? Juan (Gastón Pauls) comienza el día con el pie izquierdo luego de que uno de sus trucos no funcionara, pero Marcos (Ricardo Darín) ve algo especial en él y le ofrece ser su nuevo compañero de aventuras.
Además de enseñarle un par de trucos más, como el del café y el billete o el de la tía en el edificio, Marcos convence a Juan de trabajar con él en una oportunidad única, "una en un millón"; la jugada se trata de venderle unas estampillas a un millonario español, pero las estampillas han sido falsificadas por Sandler (Oscar Núñez), un amigo de Marcos. Entre enredos, maratones por Buenos Aires y amigos de Marcos por todas partes, Juan nunca siente que puede confiar en él ni tampoco en la trampa de las estampillas.
Si para el personaje de Juan fue difícil, a mí se me hizo imposible; empecé divertida cada vez que me creía algo, pero después todo resultaba ser la estafa de una estafa de otra estafa. De esa manera, “Nueve Reinas” siempre me mantuvo tan atenta al próximo movimiento de los protagonistas que jamás vi venir el plot twist con el que me dejaron boquiabierta.
Como primera película en español para este desafío, decidí elegir “La Ciénaga”, cinta argentina dirigida por Lucrecia Martel; la película se siente cercana, porque, claro, muestra la realidad latinoamericana de pasar el verano en familia, en esas casas donde siempre hace calor y donde nunca hay silencio, y donde la noticia de un avistamiento de la Virgen en la ciudad marca las noticias de esos meses de descanso.
“La Ciénaga” nos muestra a las familias de Mecha (Graciela Borges) y de Tali (Mercedes Morán), primas muy cercanas. Mecha está casada con Gregorio (Martín Adjemián) y ambos tienen cinco hijos; la pareja ya no se soporta y sus hijos están tan necesitados de atención que hacen lo que ellos quieren por toda la casa y alrededor del pueblo. Tali, en cambio, tiene una buena relación con su marido Rafael (Daniel Valenzuela), con quien tuvo cuatro hijos.
Mecha tiene una mejor situación económica mientras que Tali lleva una situación algo más normal, pero Tali es mucho más feliz que Mecha; uno de los mayores dramas familiares es el hecho de que José (Juan Cruz Bordeu), el hijo mayor de Mecha, vive en Buenos Aires con Mercedes (Silvia Baylé), una mujer mucho mayor que él que no sólo es amiga de su madre y de Tali, sino que también fue amante de su propio padre en alguna otra época. La sombra de Mercedes siempre está presente en esa casa y las peleas familiares son inevitables.
“La Ciénaga” se siente tan real que es imposible no involucrarse en lo que vive cada personaje aquel verano, desde el racismo y clasismo que enfrenta Isabel en la casa hasta los detalles del viaje a Bolivia para comprar los útiles escolares de los niños; es una película cercana que sabe transmitir la humedad del verano, la incomodidad de las peleas familiares y la soledad de las mujeres a pesar de estar rodeada de familiares, todo retratado con la sensibilidad e inteligencia con la que una directora podría hacerlo.