Antes de instalarme a ver los premios Emmy, la película del día fue “Bill & Ted's Excellent Adventure”, una de esas películas gringas de culto que sólo aparecían en el cable muy tarde en la noche. La película cuenta la aventura de dos mejores amigos, Bill (Alex Winter) y Ted (Keanu Reeves), quienes están a punto de reprobar el ramo de Historia y necesitan presentar el mejor de los informes para pasar de curso y, al mismo tiempo, evitar que Ted sea enviado a la escuela militar y separar la banda que ambos amigos formaron.
Es tan importante que la banda no se separe que un viajero del tiempo, llamado Rufus (George Carlin), llega a buscar a los amigos para evitar su separación y les presta la máquina del tiempo para que pasen a buscar a distintas figuras históricas para que ellos ayuden con la tarea. Es así como Bill y Ted viajan a la Francia de Napoleón Bonaparte, conocen a Juana de Arco y a Sigmund Freud, y reclutan hasta a Abraham Lincoln para que coopere con la causa.
“Bill & Ted's Excellent Adventure” es entretenida y está llena de chistes livianos, pero la única razón por la que es una consideraba de culto es por Keanu Reeves.
Recuerdo que a fines de los ’90 se estrenaron varias películas con la temática del Diablo o del fin del mundo o ambas mezcladas, porque, justamente, era el fin del milenio y todo el planeta estaba bastante perseguido con la idea de que hasta ahí no más llegábamos; algunas de esas películas jugaban con la idea de fenómenos naturales o tentaciones demoníacas y, a pesar de que vi varias, “The Devil’s Advocate” siempre estuvo prohibida, porque tenía contenido más erótico que otras. Obvio, si el Diablo te va a tentar, te va a tentar en todos los contextos.
“The Devil’s Advocate” cuenta la historia de Kevin Lomax (Keanu Reeves), un abogado exitoso de esos que nunca han perdido un caso; el problema es que Kevin sólo defiende parásitos como pedófilos, por ejemplo. Este detalle lo hace el candidato ideal para John Milton (Al Pacino), dueño de un bufete de abogados, quien le ofrece un trabajo y Kevin Lomax acepta, ya que el dinero nunca está de más. Kevin y su esposa, Mary Ann (Charlize Theron), comienzan a vivir la gran vida en Nueva York; se mudan a un departamento de lujo y van a fiestas muy elegantes a las que John los invita, pero pronto Mary Ann comienza a notar cosas extrañas a su alrededor y el gaslighting de Kevin sólo empeora las cosas.
Mucha más interesante la actuación de Al Pacino que la trama en sí, “The Devil’s Advocate” se salva también gracias al plot twist casi al final y al terror psicológico que genera el personaje de John; yo la disfruté, pero, como dije al principio, ya he visto varias así.
El reencuentro entre Winona Ryder y Keanu Reeves siempre iba a ser uno de los más esperados y siempre será uno de los más queridos, porque ambos fueron íconos de los años ’90 y son igual de hermosos y adorables. “Destionation Wedding” fue la comedia romántica encargada de reunirlos en una historia que comienza bien, pero que prontamente aburre.
La película se trata de Lindsay (Ryder) y Frank (Reeves), dos extraños que se conocen durante el viaje hacia el matrimonio al que fueron invitados; pronto descubren que no son tan extraños, ya que Lindsay es la ex novia del novio y Frank es su medio hermano. Desde el principio, los protagonistas se llevan pésimo y pasan el resto de la película discutiendo, juzgando sus decisiones de vida y evitando enamorarse del otro. Entre diálogos incesantes y tirados a quirky, “Destination Wedding” se va desinflando más rápido de lo que esperaba.
¿Saben qué es lo más interesante de la película? La anécdota que Winona Ryder contó sobre el tiempo que pasaron grabando “Dracula”, sobre todo la escena en donde sus personajes se casan, porque, al parecer, el cura que estaba haciendo la ceremonia falsa era un verdadero cura y lo más probable es que ambos actores estén casados de verdad. Nadie se opondría.