La trama de “Simone” gira en torno al director Viktor Taransky (Al Pacino), quien crea una actriz con un programa digital, ya que su carrera está hundida: nadie quiere trabajar con él debido a sus continuos fracasos, su mayor colaboradora lo abandona y ningún estudio quiere arriesgarse a hacer películas que se centren más en historias que en las estrellas. Viktor no se ve con más opción que usar la aplicación que le entrega un fanático para crear a Simone (Rachel Roberts), la actriz perfecta, talentosa y fiel con la que siempre soñó. Desde su primera película, Simone se convierte en un éxito y todo el mundo se obsesiona con ella; Viktor tiene que arreglárselas para que nadie descubra su estafa, pero al mismo tiempo, siempre está pensando en contar la verdad.
Mientras veía la película, no dejaba de pensar en Tilly Norwood, la actriz creada este año con inteligencia artificial por alguna razón que jamás entenderé; no soporto la inteligencia artificial y no soporto la idea de que aparezca en todas partes, hasta en esas fotos ridículas que todo el mundo sube a redes sociales. El hecho de crear a una actriz suena peligroso, ilegal e innecesario cuando hay tanto talento que ni siquiera ha sido descubierto todavía; en el contexto de “Simone”, nadie se molesta mucho frente a esa problemática y lo ven como algo innovador, llamativo y lucrativo. Quizás se deba a que la película se estrenó en una época donde la tecnología todavía era algo novedoso y queríamos descubrirlo todo, pero estoy segura de que, si se estrenara hoy, causaría mucho más debate.
00s
2002
Al Pacino
Andrew Niccol
Catherine Keener
Ciencia ficción
Cine estadounidense
Comedia
Elias Koteas
Evan Rachel Wood
Jason Schwartzman
Jay Mohr
Pruitt Taylor Vince
Rachel Roberts
Rebecca Romijn
Winona Ryder


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