Día 317: The Long Walk (2025)

 

Cuando fui a ver el reestreno de “Jaws”, mostraron el tráiler de “The Long Walk” y no le encontré sentido en un principio; después me enteré de que la película estaba basada en un libro de Stephen King del año 1979 y las cosas empezaron a tener un poco más de sentido. El libro cuenta la historia de un grupo de cincuenta adolescentes que, viviendo en una versión distópica de Estados Unidos, compiten en una extensa caminata con tal de ganar un premio millonario; está prohibido detenerse, bajar el ritmo, dormir y hacer sus necesidades o los militares apuntarán y dispararán sin escrúpulo alguno. El juego es extremo y violento y solo uno de los competidores debe permanecer vivo para que la competencia termine.

Se había intentando adaptar el libro a la pantalla grande antes, pero recién este año se logró; “The Long Walk”, la película, es dirigida por Francis Lawrence, director idóneo, ya que también estuvo a cargo de otras películas distópicas sobre adolescentes y sobrevivencia, como la saga de “The Hunger Games”, por ejemplo. Protagonizada por Cooper Hoffman y David Jonsson, la película solo se toma un par de libertades en cuanto al libro; el cambio sobre el final puedo entenderlo, pero borrar las dudas sobre la sexualidad del personaje principal como si todavía existiera el código Hays, me pareció una decisión medio extraña. Un detalle que podría ser más criticable es que el personaje de Pete (David Jonsson) es una especie de aquel cliché del personaje afroamericano mágico/sabio, que solo existe en la trama para ayudar o guiar al protagonista.

De todos modos, “The Long Walk” convence muy bien con las razones del por qué existe una competencia como aquella eterna caminata, desarrolla muy bien la idea de la hiper masculinidad y del patriotismo relacionada a regímenes autoritarios y le alcanza el tiempo para desarrollar a los personajes; podría ser aburrido ver a los personajes siempre en el mismo contexto, pero “The Long Walk” no cae en esa trampa, ya que siempre está pasando algo y los diálogos son lo suficientemente buenos como para mantener la atención. A veces es cruda, pero nunca aburrida.

Me gustó mucho este universo alternativo de Lo Vásquez; con mi suerte, habría sido el niño que se quiebra la pata.

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