Día 318: Cleopatra (1963)

 

Conocida como ser la producción más grande Hollywood, hasta el estreno de “Titanic”, la versión de Cleopatra dirigida por Joseph L. Mankiewicz también fue un dolor de cabeza para varios de los involucrados: múltiples revisiones al guión, problemas de salud que sufría la protagonista, cambios de director, escándalos amorosos y grabaciones que se extendieron más allá del tiempo previsto, pero imagino que todo valió la pena, porque finalmente pudieron estrenar la mayor producción hasta aquella fecha.

“Cleopatra” se centra en una parte de la vida de la reina egipcia, enfocándose, mayoritariamente, en su relación tanto con Julio César (Rex Harrison) como con Marco Antonio (Richard Burton); Cleopatra (Elizabeth Taylor) es retratada como una mujer determinada, decidida, ambiciosa y fuerte, dispuesta siempre a conseguir todo lo que desea. Se involucra con Julio César para mantener su título de reina de Egipto y tiene un hijo con él, pensando que el heredero también podría ser el heredero de Roma; luego de que Julio César fuese traicionado y asesinado, Cleopatra no teme en involucrarse con Marco Antonio, a pesar de que aquella relación pudiese causar una guerra entre Roma y Egipto.

La historia no es nada nueva para lo que ya se sabe de aquellos personajes históricos, por lo que la producción es el verdadero encanto detrás de “Cleopatra”; las escenas de la entrada de la reina a Roma, el asesinato de Julio César o la guerra marítima son increíbles e hipnotizantes y logran que las cuatro horas de duración se sientan como cuatro horas bien invertidas. Debido a esta larga duración, la película incluye dos intermedios, pero yo recomendaría tomar “Cleopatra” como una cinta de dos partes, como fue concebida inicialmente, divididas por el romance de la reina con cada romano; verlas con intervalo de tiempo mayor a media hora hace que la película no se sienta eterna.

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