Las adaptaciones de obras literarias o de obras teatrales a la pantalla grande no siempre son del gusto de los autores y “Cat on a Hot Tin Roof” es un ejemplo de eso; Tennessee Williams, autor de la obra, nunca se quedó piola respecto a lo que pensaba sobre la adaptación de Richard Brooks, pero el único error cometido por Hollywood fue caer bajo las redes del código Hays; por culpa de sus reglas, uno de los temas centrales de “Cat on a Hot Tin Roof”, la homosexualidad de uno de sus protagonistas, fue completamente removido de la trama y la historia tuvo que ingeniárselas de otra forma para crear un conflicto.
Mientras que, en la obra teatral, Brick (Paul Newman) sabe de la homosexualidad de su ex compañero Skipper y cuestiona su propia sexualidad, la película desarrolla sentimientos de celos hacia Skipper por haberse acercado a Maggie (Elizabeth Taylor), la esposa de Brick; él la acusa de infidelidad, razón por la cual no quiere acostarse con ella. Yeah, right. A pesar de sus problemas maritales, Brick y Maggie llegan a la casa de los padres de Brick para celebrar el cumpleaños de Big Daddy (Burl Ives), un empresario codicioso y frío que odia a todo el mundo, excepto a Maggie. La familia también está en conflicto, porque nadie quiere contarle a Big Daddy sobre su verdadero diagnóstico médico y su hijo mayor, Gooper (Jack Carson), quiere quedarse con toda la herencia, ya que Brick no está en su mejor momento.
Claro, porque Brick es un ex jugador de fútbol americano sufriendo de alcoholismo debido a la culpa que siente tras el suicidio de Skipper y la traición entre él y Maggie. Brick ni siquiera está interesado en la herencia o en la enfermedad de su padre, lo que también preocupa a Maggie; ella viene de una familia pobre y el dinero representa seguridad, pero sin su marido al lado y la envidia de su cuñada por el otro, Maggie siempre está tratando de ganarse a su suegro. “Cat on a Hot Tin Roof” se desarrolla en un solo escenario, la gigante casa familiar, pero hay tanto conflicto que la película nunca pierde el ritmo y nunca deja que ninguno de sus actores pierda importancia; las actuaciones están a la altura y ver esta película es uno de esos momentos en donde entiendes por qué se convirtió en un clásico.
Además, no puedes juntar a Paul Newman y a Elizabeth Taylor, los actores con los ojos más hermosos y penetrantes del cine, y no quedarte pegada mirándolos.
'50
1958
Burl Ives
Cine estadounidense
Drama
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