Día 164: Fire Island (2022)

 

Es una verdad universalmente reconocida que no hay adaptación de “Orgullo y Prejuicio” que sea mala; quizás la versión que tenía zombies, pero a esa le faltaba de todo. “Fire Island” queda dentro de aquella verdad, por suerte. Dirigida por Andrew Ahn, la película se centra en un grupo de amigos que pasa el verano en la isla del mismo nombre, conocida por su ambiente y sus fiestas gay-friendly.

Noah (Joel Kim Booster), quien vendría siendo Elizabeth Bennet, es quien motiva a todos sus amigos para volver a quedarse en casa de Erin (Margaret Cho), la única amiga lesbiana que tienen y quien los cuida como si fueran sus propios hijos. Noah, en una actitud que me recordó también a “Emma”, quiere que su mejor amigo, Howie (Bowen Yang), encuentra pareja; Howie vendría siendo Jane Bennet, igual de tímido, inseguro y adorable.

El grupo conoce a Charlie (James Scully) y a Will (Conrad Ricamora), los respectivos señores Bingley y Darcy. Charlie quiere de inmediato al grupo, pero sus amigos los miran en menos y desprecian las actitudes de Luke (Matt Rogers), Keegan (Tomás Matos) y Max (Torian Miller), quienes serían Lydia, Kitty y Mary. Entre pésimas primeras impresiones, fiestas hasta el amanecer y problemas de comunicación, además de momentos muy graciosos y otros muy adorables, “Fire Island” es una especie de aire fresco entre tanta historia triste del género LGBTQ+ que ya he tenido que ver este mes.

La película es una comedia romántica de las buenas, y no sólo porque esté inspirada en “Orgullo y Prejuicio”, porque logra mantenerse a flote por su propio peso: es muy divertida y tierna, está muy bien adaptada al mundo moderno y al mundo de las referencias gay, y hasta desafía ciertas tramas clásicas de las comedias románticas cuando prefiere destacar más al personaje del mejor amigo que al personaje del protagonista. Dentro de todo, “Fire Island” es muy entretenida y disfruté mucho todas las referencias, desde “Call Me By Your Name” hasta el karaoke de “Sometimes”.

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