Día 172: Queen Christina (1933)

 


La reina Cristina de Suecia (1632-1654) fue criada, como lo decía su padre, como un niño; desde pequeña, se le enseñó equitación, esgrima y cacería, así como también siempre le fue permitido usar vestimentas masculinas, como pantalones, por ejemplo, una prenda que siempre ha sido polémica para la historia de las mujeres. Cristina fue criada para reinar tan bien como lo habría hecho cualquier otro heredero del montón, pero sus preferencias y su personalidad la convirtieron en un mítico personaje para la época.

Por supuesto que un personaje así de interesante tenía que ser interpretado por la igual de mítica Greta Garbo. En “Queen Christina” la actriz se luce como una reina autoritaria, empática y defensora tanto de su pueblo como de Suecia; es una joven divertida y alegre que no le teme a ningún hombre y que no esconde su cariño por Ebba Sparre (Elizabeth Young), una de sus damas de compañía. La película sí se toma varias otras libertades y nos quiere hacer creer que la razón de la abdicación de Cristina fue un triángulo amoroso entre dos hombres.

Se supone que Cristina estaba comprometida con su primo, Carlos Gustavo (Reginald Owen), pero se enamora de Antonio Pimentel (John Gilbert), un español que llega a la corte en nombre de Felipe IV; el hecho de que ella nunca expresó interés en casarse y que Antonio no tuviera un título real contribuyen al drama, pero la realidad era sólo que Cristina no quería casarse y quería convertirse al catolicismo. “Queen Christina” no lo retrata, pero luego de su abdicación, la reina deja todo y se va a vivir a Roma, lugar en donde nadie podría molestarla y ella podría seguir viviendo a su manera, detalle que, inevitablemente, recuerda el deseo de la mismísima Greta Garbo.

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