La religión siempre ha sido un tema ideal para las películas de terror y “Saint Maud” es uno de los ejemplos perfectos de esa teoría; quizás no sea tanto la religión, sino que también las personas que se dedican a profesar como si sus vidas dependieran de eso. Maud (Morfydd Clark) es de esas personas que cree que su fe es bienvenida en todas partes.
Luego de un incidente con un paciente, Maud se dedica al cuidado privado y llega hasta la mansión de Amanda Köhl (Jennifer Ehle), una bailarina y coreógrafa que sufre de linfoma. Maud es callada y profesional, pero pronto comienza a hacerle saber a Amanda las creencias que la ayudan a lidiar con su vida; la curiosidad de Amanda permite que Maud le hable de Dios y del espíritu, pero la joven confunde aquella confianza y, como todo creyente extremadamente fanático, Maud comienza a entrometerse en cada detalle de la vida de su jefa.
La tensión de “Saint Maud” no sólo recae en la relación entre ambas protagonistas, sino que también en el ambiente oscuro y misterioso que rodea a Maud; no sabemos nada de ella además del incidente con el primer paciente y de sus intenciones con Amanda, por lo que es fácil desconfiar de su verdadera naturaleza. La película no sólo es un drama, sino que también se transforma en uno de esos thrillers en donde puedes esperar lo peor de la persona que se ve la más inocente del rebaño.
2020
2020s
Cine británico
Directoras
Jennifer Ehle
Lily Frazer
Lily Knight
Marcus Hutton
Morfydd Clark
Rose Glass
Terror
Turlough Convery


0 comentarios