Día 61: Galaxy Quest (1999)

 


“Galaxy Quest”, película de 1999, es una clara parodia al universo de Star Trek; nunca he visto nada de esa franquicia, pero puedo entender el sentimiento de fanatismo hacia una saga, porque todos tenemos una regalona que seguimos a muerte. Ese fanatismo es el que crea el mundo de los fandoms y todo lo que eso conlleva (fan art, fanfiction, cosplays, teorías, grupos en redes sociales y demás), lo que también se retrata en esta película.

En lugar de Star Trek, la franquicia se llama justamente Galaxy Quest, la cual era una serie de ciencia ficción que tuvo su época de apogeo durante los años ochenta. Ahora en los noventa, la serie ya no es transmitida, pero la fanaticada sigue siendo igual de fiel y los actores principales deben seguir el juego y hacer cosas, como, por ejemplo, aparecer en distintas convenciones personificando a los personajes que los hicieron famosos. El problema es que el elenco no disfruta mucho de este show, a excepción del protagonista de la serie, Jason Nesmith (Tim Allen), quien interpretaba al comandante Peter Quincy Taggart.

Jason es el único que lo pasa bien porque su personaje era el protagonista y, obviamente se lleva todo el crédito y la preferencia de los fanáticos, mientras que sus compañeros deben casi conformarse con migajas. Gwen DeMarco (Sigourney Weaver) es la única mujer del elenco y, por supuesto, que fue sexualizada y reducida al personaje que sólo repite lo que dice una computadora. Alexander Dane (Alan Rickman), interpreta a un científico alienígena, pero siente que se rebaja, ya que es un actor inglés serio y de teatro. Los demás serían los personajes de relleno, como el técnico de la nave (Tony Shalhoub) y el conductor (Daryl Mitchell, además del clásico llamado simplemente Miembro de la Tripulación Número 6 (Sam Rockwell).

“Galaxy Quest” es de esas películas que no se toman en serio a sí mismas y que puede reírse de todos los clichés de la saga a la que está imitando; es demasiado divertida, ridícula y rápida y es casi imposible no meterse en la aventura espacial que los actores no creen en un principio, tal y como si fuera otra aventura más de esas sagas verdaderas que sí ocupan nuestro tiempo.

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