Anna Biller contó que la inspiración para “The Love Witch” le llegó luego de leer esa frase que dice que una relación sólo funciona si el hombre quiere más que la mujer; a partir de eso, la directora comenzó a desarrollar el personaje de Elaine Parks (Samantha Robinson), una bruja que ha quedado recientemente viuda y que sólo quiere encontrar el amor. Elaine se muda a California, donde pronto comenzará a usar sus trucos y hechizos con los hombres a su alrededor.
A pesar de que, al principio, encontré que el personaje y su magia eran bastante sexistas, al nivel de prácticas y creencias retrógradas, después entendí por qué lo hacía y por qué podía hacer lo que ella quisiera. Sin embargo, lo que más disfruté de “The Love Witch” fue la cinematografía que recuerda toda la época del technicolor y la estética de época en una historia que se desarrolla en el contexto actual; extraño tanto ver películas con colores como si hubiese vivido en los años '50 o ver cómo colores o prendas extremadamente femeninas no se utilizan como algo tonto o superficial.
Otro detalle interesante que contribuye a la vibra de película antigua es que ninguno de los actores que participó en esta película parece haber visto un iPhone en su vida.




























