Cada vez que veo una película francesa, corro el riesgo de enamorarme del departamento de la protagonista o de todo su closet y "Les amours d'Anaïs" no fue la excepción; siempre entro por la trama y me quedo por lo aesthetic, pero me gustó tanto esta película, que me quedé por las dos razones.
Anaïs (Anaïs Demoustier) es una treintañera que no sabe muy bien qué hacer con su vida; tiene una relación complicada y aburrida con su novio, no tiene un trabajo estable, el cáncer de su madre empeoró y da por perdida la inspiración y motivación para terminar su tesis. Cierto día, conoce a Daniel (Denis Podalydès), un editor con quien comienza un relación; él está casado con la escritora Emilie (Valeria Bruni Tedeschi) y la curiosidad es tan grande que Anaïs comienza a acercarse a ella también.
Anaïs no es para nada un modelo a seguir: es desordenada, irresponsable, inquieta, impulsiva, siempre llega tarde a todos lados y siempre quiere salirse con la suya, pero eso es lo más interesante del personaje, que no es la típica heroína de este tipo de películas que hace todo bien y que todo el mundo considera adorable y que al final se le perdonan todos los errores que cometió; esta historia es mucho más realista y cercana.
Películas como "Les amours d'Anaïs" son de esas películas que sirven como acompañamiento y esperanza para todos los treintañeros que tampoco sabemos bien qué hacer; no es para que nos pongamos a hacer las mismas tonteras que hacía Anaïs, pero siempre es bueno saber que tus 30 también son para explorar, aprender y mandarse embarradas.
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