Día 28: Babygirl (2024)

 


Desde el primer momento en que vemos a Romy Mathis (Nicole Kidman) entendemos que a su vida perfecta le falta una pieza; ella es la CEO de una reconocida empresa de robótica y tiene una familia ideal, compuesta por su marido Jacob (Antonio Banderas) y sus dos hijas adolescentes. Romy es como la representación de la girl boss que lo tiene todo, pero un aspecto de su vida se siente vacío al no poder satisfacer sus deseos sexuales y tener que recurrir al porno y a la autosatisfacción.

Siempre se nos ha dado a entender que las mujeres no podemos tener fantasías, que debemos seguir lo que le gusta al marido y hasta la masturbación femenina sigue siendo un tabú, por lo que Romy es otra más que cae en aquellos prejuicios y se entrega por completo a su trabajo en su lugar. El día en que llegan los nuevos pasantes del año, hay uno en particular que llama la atención de Romy; Sam (Harris Dickinson) es un joven atrevido, seguro de sí mismo, curioso y hasta un poco arrogante, quien consigue leer de inmediato la personalidad de Romy, reconociendo las cosas que le gustan y las cosas que le hacen falta.

La relación ilícita que comienza entre ambos es inevitable, pero es tan interesante ver a un personaje pudiendo acercarse a cumplir sus deseos de la manera en que ella quiera que no pude despegarme de la historia de “Babygirl” ni un segundo. No tiene nada que ver con que la película sea erótica (ni siquiera es tan explícita), sino que tiene que ver con la vulnerabilidad y la libertad de sentirse cómoda junto a otra persona, una situación que rara veces se da y de la que rara veces se habla también, razón por la cual existen tantas personas como Romy.

“Babygirl” se encarga de explorar toda esa situación y las consecuencias que la relación de Romy conlleva, pero no esperen algo como “Fatal Attraction”, porque las temáticas de las películas van mucho más allá de eso; ese detalle fue uno de los que más me gustó de “Babygirl”, ya que al menos se separa un poco de la típica historia del deseo prohibido o de la aventura fuera del matrimonio. No puedo dejar de pensar en la trama, necesito debatirla todo el año, no puedo dejar de pensar en las actuaciones y no dejo de pensar tampoco en el baile de Harris Dickinson al ritmo de “Father Figure”.

Creo que “Babygirl” pasó al top cinco de mis películas favoritas del año pasado.

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