La masculinidad frágil le ha hecho tanto daño a este mundo como la masculinidad en sí y los directores Sam H. Freeman y Ng Choon Ping lo exploraron en su cortometraje llamado “Femme”; el corto fue tan buen recibido que los directores tuvieron la oportunidad de hacer de la historia un largometraje del mismo nombre.
La historia se trata de Jules (Nathan Stewart-Jarrett), un artista drag que me recuerda mucho a Shea Couleé; Jules es exitosa y tiene un trabajo estable, pero una noche se encuentra a un grupo de amigos tan homofóbicos como violentos. Uno de ellos en particular, Preston (George MacKay), ataca a Jules de manera tan fuerte que, después de meses, él todavía enfrenta el post estrés del ataque y no quiere volver a salir ni a actuar. Cuando Jules por fin se atreve a salir, encuentra a Preston en una sauna exclusivo para hombres y se da cuenta de la verdad que su atacante esconde tras esa fachada violenta y arrogante; Preston no reconoce a Jules y él aprovecha la ocasión para acercarse, planificar una venganza y exponerlo ante el mundo como lo que verdaderamente es.
La idea es genial, porque la venganza a veces es buena, pero, cuando Jules comienza a acercarse más a Preston y él baja la guardia, se da cuenta de que quizás la exposición no sea el plan de venganza ideal. Jules entra en conflicto y “Femme” pronto también se convierte en un thriller, en donde ambos personajes se sienten igual de perseguidos; es de esas películas intensas e incómodas, pero necesarias de todas maneras. Y, aunque me hubiese gustado ver a Harris Dickinson no sólo como protagonista del cortometraje, George MacKay lo hace increíble también.

























