Día 42: Where Are My Children? (1916)

 


En 1912, la enfermera y activista Margaret Sanger fue procesada por obscenidad luego de haber distribuido información sobre métodos anticonceptivos en Nueva York; el caso fue bastante bullado para la época y también se transformó en la fuente de inspiración para "Where Are My Children?", película escrita y dirigida por Lois Weber.

"Where Are My Children?" se centra en aquel mismo contexto, uno en el cual los métodos anticonceptivos eran ilegales y las mujeres debían arreglárselas como podían o, simplemente, aceptar el hecho de que debían tener hijo tras hijo. Una de estas mujeres es la señora Richard Walton (Helen Riaume), quien, muy al estilo de "The Handmaid's Tale", ni siquiera tiene un nombre propio; ella es una mujer de la alta sociedad que, junto a sus amigas, acuden secretamente a la consulta del doctor Malfit (Juan de la Cruz). En silencio y sin escándalo, las mujeres privilegiadas pueden hacer al menos algo con su derecho a elegir.

El doctor Malfit sabe que no todas las mujeres pueden acceder a este procedimiento y, por esa razón, reparte información sobre métodos anticonceptivos, pero es llevado a juicio por nada menos que el señor Richard Walton (Tyrone Power Sr.), marido de nuestra protagonista. Al mismo tiempo, el hermano de la señora Richard se involucra con Lillian (Rena Rogers) y su caso en específico es el que destapa la caja de Pandora.

Si bien una historia sobre el tema del aborto hecha en 1916 y dirigida por una mujer ya es un mérito en sí, las creencias conservadoras de la época se hacen presente de principio a final, lamentablemente. "Where Are My Children?" deja al aborto como un simple capricho femenino y a las mujeres que lo practican como unas egoístas que no piensan en los niños a los que asesinan; el aborto es retratado como un pecado que daña tanto física como mentalmente a las mujeres, quienes luego deben lidiar solas con las consecuencias de su decisión.

De cierta manera, "Where Are My Children?" es una película digna de incluir en algún debate, pero desilusiona pensar que todavía en esta época existan opiniones iguales a las de 1916.

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