Día 47: Fat Girl (2001)

 

Crecer a principios de los años dos mil, con todos esos estereotipos de belleza que sólo se enfocaban en ser talla cero, no tener caderas ni trasero, tener rasgos caucásicos, era casi una tortura para quienes no cumplíamos con ninguno de los requisitos. Lamentablemente, fue una experiencia universal, pero de cierta manera, también es bueno que así lo haya sido, porque la empatía respecto al tema nunca falta.

No falta, por ejemplo, al ver una película como “Fat Girl”. Dirigida por Catherine Breillat, la historia se desarrolla en el verano de 2001, cuando las hermanas Elena (Roxane Mesquida) y Anaïs (Anaïs Reboux) pasan unas nuevas vacaciones junto a sus padres en Les Mathes. Elena tiene quince años, es bonita y delgada, y consigue la atención de quien ella quiera; Anaïs, quien tiene trece años, es pequeña y gorda y, al contrario de su hermana, consigue miradas que expresan pena y rechazo.

Anaïs tiene una relación de amor/odio con Elena y no ayuda en nada que sus padres obliguen a Elena a llevar a Anaïs a todas partes, por lo que la adolescente debe ver cómo su hermana mayor comienza una relación con Fernando (Libero De Rienzo), un universitario italiano quien también se encuentra de vacaciones. Como, desafortunadamente, nunca falta el veinteañero pedófilo, Fernando no teme a los avances y, mientras se acuesta con Elena, la relación entre las hermanas se vuelve mucho más tensa.

No hay que ser un genio para imaginar cómo una historia como la de “Fat Girl” podría terminar, pero la verdad es que el final de la película es uno tan completamente inesperado como desgarrador; me tomó por sorpresa y me dejó nerviosa hasta que aparecieron los créditos y volví a la realidad. “Fat Girl” es una historia triste de principio a fin; parte con la maldición de los estereotipos de belleza para terminar con una perturbadora tragedia que me dejará pensando durante días.

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